Historia breve de Perijá N° 22

ALGUNOS MÉNDEZ DE LAS PIEDRAS

Dedicado a mi esposa, Rosa Virginia Romero Méndez, y a mi suegra Venus Luz Mila Méndez de Romero, con motivo de la celebración del reencuentro familiar (Menderazo) del 2017

Aunque sabemos que en Las Piedras, y en general en Perijá, existen muchas más familias apellidadas Méndez, este artículo estará enfocado en proveer información sobre la genealogía de la línea de ese apellido que conduce a Régulo Méndez García (n.12-10-1903 y m.18-01-1969) reconocido y recordado maestro de muchos perijaneros, noble misión que ejerció en una época en la que por lo general nuestra juventud carecía de oportunidades y medios de estudio, y quien fue el padre de mi suegra Venus Luz Mila y el abuelo de mi esposa Rosita, entre otros numerosos hijos y nietos.

Entre los primeros vecinos de la villa de Perijá estuvieron dos hombres venidos de las Islas Canarias: Pedro Mendes, vecino de la isla de Lanzarote que llegó con su familia a la recién fundada villa en 1733, y Joseph Méndez, también oriundo de Canarias, de quien desconocemos su año de llegada. Ambos tuvieron descendencia en Perijá, pero no hemos podido constatar por los documentos de la época que de alguno de ellos descienda la línea genealógica de Régulo Méndez García. Éste desciende de otro Joseph Méndez, cuyo origen y fecha de llegada tampoco son conocidos, y que muy probablemente fue pariente (quizás hijo) de alguno de los dos antes mencionados (1).

Este Joseph Méndez, y su esposa Luisa Vargas, fueron los padres de Ascención Méndez. Éste se casó con Felicia Cruz, quien fue nieta de Roque de la Cruz, nacido en 1724, que vino en 1733 de la isla canaria de Lanzarote con sus padres Joseph de la Cruz y María Ramos, y tres hermanas. Ascención Méndez y Felicia Cruz fueron los padres de al menos tres hijos, uno de los cuales fue Joseph del Espíritu Santo del Carmen Méndez, nacido en 1809 (1). Como nota curiosa, éste fue ahijado de Don José Domingo Rus y Ortega, abogado, político y escritor marabino que pasó a la posteridad por haber sido el primer y último diputado por la provincia de Maracaibo ante las cortes españolas, juramentado como tal en Cádiz en marzo de 1812 (2).

Según afirma Rafael Vargas Gutiérrez (3) en su obra inédita “FamiliasPerijaneras”, Joseph del Espíritu Santo Méndez Cruz fue abuelo paterno de, entre otros, Felipe Santiago Méndez Martínez, nacido en 1878, y éste y su esposa Rosa Ana García fueron los padres de Régulo Méndez García (el hijo mayor) y sus numerosos hermanos, a saber: Andrea, Diego, Luis Germán, Simón, Ernestina, Cira, María, Olinto, Baldemiro, Néstor Luis, Flor, Luisa, Edecio y Esaú Méndez García.

Fuentes de información:

1)Romero González, Nerio E. “Fundadores en Perijá. De las razas al gentilicio”. Maracaibo, Venezuela, 2014. Pp. 278-280.

2) Romero González, Nerio E. “Don José Domingo Rus (y su ahijado perijanero)” Serie: Historia breve de Perijá, N° 10 (publicado el 21-4-2012 en el blog https://derechodepalabra.wordpress.com )

3)Vargas Gutiérrez, Rafael. “Familias Perijaneras”. Extensa obra de genealogía, inédita.

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¿Y SI LOGRAN IMPONER LA CONSTITUYENTE?

Por: Nerio Enrique Romero

Médico y profesor universitario

Publicado en Biendateao.com el 15-6-2017

http://biendateao.com/nerio-romero-y-si-logran-imponer-la-constituyente/

 

Eso sólo sería una vuelta más a la tuerca. Quizás tan fuerte, que termine por romperla. Porque… ¿qué más se podría esperar de un régimen que se proclamaría relegitimado, pero a través de procedimientos que todo el pueblo y el mundo considerarán tramposos y espurios? En primer lugar, solo podrían lograrlo sentados sobre las bayonetas, porque ya el ajado proyecto que esgrimen no tiene ni donde ni con qué sentarse. En segundo lugar, porque ¿qué podrían ofrecer a partir de ese momento? ¿acaso, además de la acostumbrada verborrea, más despilfarro de lo poco que queda, más deuda contraída a costos criminales, y más improductividad, con su resultado de escasez, y esta con su consecuencia de más hambre y pobreza, material y espiritual? Si en este momento la indignación solo es contenida por el miedo, que también comienza a escasear, ¿qué la contendrá cuando el deterioro social y económico, probadamente resultado de un proyecto caprichoso, desfasado y desafortunado, continúe hasta profundidades quizás ahora mismo inimaginables?

Eso no tendría salida favorable. Podría tener pausas, impuestas por el miedo o el cansancio. Podría aumentar el número de miles de jóvenes que emigran diariamente, y que se irían, quizás incluso a pie, más allá de nuestras fronteras. Podría hasta llegar a campear por un tiempo la idea de que esta hambreadora revolución es invencible. Pero hasta allí, porque ¿qué hay luego? Sea lo que fuere que haya, la indignación, que no dejaría de hervir bajo la gruesa capa de desaliento que podría haberle caerle encima, brotará de nuevo incontenible, más pronto que tarde. Y esta vez quizás, ahora sí, podría explotar en las mil formas del odio. Dios nos libre.

Maduro, Cabello y sus matones podrían pensar que, si Gómez gobernó por la fuerza casi treinta años, ¿por qué ellos no podrían gobernar sesenta, como sus maestros los tiranos de Cuba? Olvidarían en ese caso que el déspota andino, a cambio de represión ofreció paz, al pasar a retiro junto con sus chopos a los caudillos del siglo XIX, y por ello gozó de algún apoyo en el pueblo, o al menos de su indiferencia. Ello ayudó a que muchos, aunque bajo condiciones políticas de opresión, pudieran trabajar, alimentarse y mejorar materialmente sus vidas en algún grado. ¿Podrían decir lo mismo estos pseudorevolucionarios, que además de oprimir políticamente, han tenido y alcanzado como objetivo principal cambiar el modo de vida de la gente, para imponer una economía ruinosa hasta el punto de malograrle su comida, su medicina y hasta su higiene? ¿Y a quienes ahora para continuar al mando sólo les queda reprimir salvajemente?

La ideología que profesa este régimen, o los que dentro de él alegan tener alguna, es incapaz de sostenerse políticamente mediante la voluntad del pueblo, y al final solo puede sobrevivir a través de su opresión violenta, convirtiendo a sus líderes inevitablemente en asesinos. Todo indica que ya estamos viviendo esa hora. Ojalá quienes han acompañado al régimen, civiles y de uniforme, pero que ya ven su verdadera naturaleza con horror, o al menos con grave preocupación, sepan sumarse al liderazgo democrático y al pueblo llano indignado para ponerle fin lo más pronto posible a este despropósito totalitario. Y ojalá lo hagan antes de que el régimen elija sus comisarios en la pretendida constituyente, o al menos antes de que estos lleguen a sentar sus posaderas en algún lugar para decretar que la democracia no existe, y que solo era un sueño liberal burgués. De lo contrario es previsible que el régimen y sus comisarios en ese parapeto burocrático no conocerán el acatamiento sino la desobediencia popular, y de persistir en imponerse sobre el común, Dios nos libre, podrían ser los primeros en vivir los efectos del fuego que ellos mismos atizan. Porque el abuso ha sido tanto que ya no lo soporta este pueblo, y lo ha vuelto montaraz. Solo le han dejado el camino de la resistencia.

Maracaibo (Venezuela), 10-6-2017

E-mail: romeronerio@gmail.com

Twitter: @romeronerio

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RESULTADOS DEL FUTURO

(Publicado en Biendateao.com el 22-9-2016) http://www.biendateao.com/nerio-romero-resultado-del-futuro/

 

Ese día estaba en la intersección de la avenida Delicias con la calle 73 de Maracaibo, en uno de esos repetidos y agotadores recorridos en busca de productos esenciales que se han hecho obligatorios para quienes vivimos en Venezuela. Había estado en una de las esquinas, en la que visité  una gran farmacia: allí tampoco conseguí ninguno de los medicamentos que buscaba pero me alegré de conseguir agua embotellada, a precio estratosférico pero que lucía cristalina, lo cual es una modesta alegría en estos días en que nuestros grifos permanecen secos o dejan salir ocasionalmente agua de dudoso color. Y al atravesar la calle hacia la esquina diagonal me encontré en una venta de pollo en la que tuve esa vez la fortuna de encontrar algunas piezas en una presentación adecuada a nuestras necesidades domésticas aunque, eso sí, a precios que me obligaron a llevar a su límite la agobiada tarjeta de crédito que portaba.

Y mientras conversaba con los dependientes, cómo podría no hacerse tal cosa, sobre la aberrante relación entre el monto a pagar por aquellas modestas piezas de pollo y lo que gana cualquier ciudadano común y corriente (creo que sumaba el equivalente a una semana de salario mínimo, o a cuatro días de bono alimentario), mi atención se fijó en el edificio del frente, en el cual se encuentra actualmente un hotel, y me hizo recordar que allí estuvo mi primera residencia estudiantil a comienzos de los años setenta. Había también al lado de la mía una residencia femenina, y ambas casas fueron consolidadas en una sola construcción junto con la que ocupaba Tostadas El Aripo (donde solíamos desayunar los estudiantes con frecuencia en aquellos sarampionosos años) para servir de sede al hotel. La espera para pagar, mientras veía el hotel cuya fachada me permitía imaginar las respectivas siluetas de nuestras residencia y de El Aripo, me trasportó a 1973, cuando muchos jóvenes anduvimos en la calle protestando contra el derrocamiento de Salvador Allende en Chile. Recordé nuestro dolor, de motivación absolutamente noble, ante ese hecho, y la ansiedad con la que escuchábamos una radio de onda corta con la vana ilusión de que se confirmara que un general de apellido Pratt, leal a Allende, avanzaba hacia Santiago al frente de soldados, obreros y campesinos para desalojar del poder a los militares que habían consumado el golpe de estado. Eso era lo que se comentaba, con ribetes épicos, en los grupos y discursos de la izquierda universitaria, y constituía para nuestras almas juveniles la esperanza de que no se perdiera el proceso de transformación de Chile hacia el socialismo, que nosotros asociábamos con la esperanza de un futuro de justicia, y que deseábamos ardientemente también para nuestro país. Era una lucha, la veíamos así, del bien contra el mal, en la que unos justicieros venían a implantar la igualdad pero eran impedidos y asesinados por unos privilegiados que querían sostener la desigualdad y la explotación del hombre por el hombre. Así de simple. Hoy, a más de cuarenta años de distancia, sabemos al menos que la realidad de Chile fue en aquellos años mucho más compleja que eso y que entre otras cosas, aquel proceso revolucionario que se autoproclamaba democrático sometió a su propio país a la disgregadora influencia de Fidel Castro y lo arrojó irresponsablemente a la diabólica dinámica de la guerra fría.

Historiadores y analistas habrán escrito y continuarán escribiendo mucho sobre la dinámica y detalles de ese proceso político que terminó con un violento golpe de estado y una dictadura sangrienta. Pero para mí el más interesante aspecto, por lo que enseña, ha sido conocer los resultados que tuvieron en Chile la exagerada intervención del gobierno de Allende en la economía, y la política de expropiaciones dirigidas a cambiar el modelo de propiedad de los medios de producción: escasez, y colas para adquirir lo más esencial. Y bachaqueros, que allá se llamaron coleros. La conexión entre los recuerdos del conflicto de Chile antes del golpe de Pinochet y lo que estamos viviendo en Venezuela, es demasiado clara y demasiado triste. ¡Qué ironía! Qué iba a pensar yo en mi juventud universitaria, mientras protestaba en la calle y escuchaba con ansiedad las noticias radiales, que cuarenta años después estaría en ese mismo lugar en el rol de un ciudadano angustiado por no conseguir las cosas esenciales para la vida, condenado en mi propio país a gastar tanta energía en defenderse de la escasez y la inflación ocasionados por un proyecto político tan temerario y equivocado como el que encabezó entonces el presidente Allende.

Nerio Enrique Romero

Médico y profesor universitario

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Historia Breve de Perijá N° 21

MERECIDO HOMENAJE A ANA CECILIA PEÑA VARGAS

Este lunes 09 de mayo de 2016, en la ocasión de estar celebrando el 294° aniversario de la fundación de la Villa del Rosario de Perijá, las instituciones municipales de la ciudad estarán rindiendo un merecido homenaje a una de las perijaneras más ilustres, la Señora Ana Cecilia Peña Vargas. Hija de Servio Tulio Peña, perijanero destacado por sus decisivos y progresistas aportes al sector agropecuario y al desarrollo de las ciudades y poblaciones perijaneras, Ana Cecilia nació en 1943 en Machiques de Perijá, y completó estudios de licenciatura en letras en la Universidad Católica “Andrés Bello” en Caracas, y de doctorado en la Universidad de los Estudios de Florencia, en Italia.

Para fundamentar el homenaje que se le rinde, en el cual se le impondrá la Orden “Don Juan de Chourio” en su Primera Clase, bastaría con mencionar el monumental aporte que Ana Cecilia realizó al conocimiento de la historia de los tiempos fundacionales de la región de Perijá, y a la historia del Zulia, a través de sus dos principales obras hasta ahora:

1) Misiones Capuchinas en Perijá. Documentos para su Historia 1682-1819. Serie Fuentes para la Historia Colonial de Venezuela. Dos tomos: vols. 228 y 230. Biblioteca de la Academia Nacional de la Historia. Caracas, 1995, y

2) Nuestra Señora del Rosario de Perijá. Documentos para su Historia 1722-1818. Serie Fuentes para la Historia Colonial de Venezuela. Tres tomos: vols. 239 al 241. Biblioteca de la Academia Nacional de la Historia. Caracas, 1998.

 Son dos grandes obras, fruto de una ardua, extensa y ordenada investigación documental, realizada con el espíritu de un buscador de tesoros en el Archivo General de Indias de Sevilla (España) y en otros importantes archivos históricos de Venezuela y Colombia. El resultado de este maravilloso trabajo, compilado en cinco tomos, está a la orden de los perijaneros y en general, de las personas interesadas en el conocimiento de la historia de Perijá, el Zulia y Venezuela. En él, lectores e investigadores encontrarán 592 documentos de los siglos XVII, XVIII y XIX, transcritos integral o parcialmente de sus originales que reposan en los archivos históricos, y distribuidos en más de 2300 páginas; y además, encontramos también bien documentados análisis y relaciones historiográficas de la autora sobre el desarrollo de la etapa histórica fundacional del actual Perijá comprendida entre 1682 y 1819.

Tales documentos históricos, que son de gran variedad, incluyen entre otras cosas: reales cédulas (que eran los documentos a través de los cuales el monarca comunicaba sus decisiones); informes y solicitudes dirigidas a los gobernadores, al Consejo de Indias, al rey o a las autoridades eclesiásticas y misioneras; comunicaciones oficiales e informes del fundador Don Juan de Chourio, de cabildos, así como de diversos funcionarios civiles y eclesiásticos; nombramientos de regidores, alcaldes y otros funcionarios de Perijá; padrones eclesiásticos y censos, en diferentes momentos, de la villa de Perijá y los pueblos misionales (incluidas en éstos las familias indígenas); las listas de familias traídas de las Islas Canarias; el testamento de Don Juan de Chourio, y las primeras ordenanzas de gobierno que tuvo la región de Perijá; y muchos otros tipos de documentos que sería muy largo enumerar, y que entre todos encierran una gran riqueza de información sobre los hechos históricos y la vida de nuestras gentes en aquellos años.

Los perijaneros, y por extensión los zulianos, debemos a Ana Cecilia Peña Vargas la existencia de estas obras, cuya calidad motivó a la Academia Nacional de la Historia de Venezuela a publicarlas en 1995 y 1998. Este próximo lunes 9 de junio del 2016 las instituciones municipales de la Villa del Rosario de Perijá manifestarán a la autora su admiración y agradecimiento confiriéndole su más elevado galardón. ¡Honor a quien honor merece!

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2016: CONTENCIÓN, CONTROL, CORRECCIÓN y CAMBIO POLÍTICO

Por: Nerio Enrique Romer0

Publicado en: Biendateao.com 4 de enero, 2016 http://biendateao.com/nerio-romero-2016-contencion-control-correccion-y-cambio-politico/

Un amigo en la cola del 6D me comentó con entusiasmo que lo primero que tenía que hacer la Asamblea Nacional a partir del 5 de enero era quitarle la octava estrella a nuestra bandera. Otro, por su parte, dijo que lo primero era  convocar un revocatorio al actual presidente. Escuché a muchos otros, sin embargo, decir que querían un parlamento que pusiera freno a los desmanes políticos y disparates económicos del actual gobierno, y condujeran con tino al país hacia un cambio en paz. Me siento en mayor sintonía con éstos últimos, no porque no quiera cambiar al gobierno, sino al contrario, porque no se ponga en peligro el cambio, que no está lejos. Diecisiete años de abusos de un régimen sin escrúpulos, que ha detentado un poder político, e incluso económico, absoluto, hacen que millones concibamos en nuestras mentes miles de cosas que son “lo-primero-que-hay-que-hacer”. Gran reto para la dirección política democrática: creo que tiene el complicado trabajo de ponerse de acuerdo en los objetivos tácticos más prioritarios para los próximos meses, y mantener el corazón caliente y la cabeza fría para persistir en ellos hombro con hombro. Objetivos tácticos que deben ser seleccionados en base a su factibilidad e impacto, en ese orden. A nuestro juicio, esos objetivos tácticos se resumen en cuatro categorías según el propósito que persiguen, y creemos que los propósitos, también en ese estricto orden de prioridad (no necesariamente orden cronológico) deben ser: contención, control, corrección y cambio político. La táctica, recordemos, es el arte de poner en orden las cosas. ¿Habrá algo que nos haga más falta ahora?

Contención: son los objetivos tácticos más inmediatos, más esenciales, más factibles, y serán de gran impacto. Buena parte de ellos pueden estar ya cumplidos al mediodía del 5 de enero, al no tener el madurismo el control del parlamento. Significa evitar que el actual gobierno continúe imponiendo normas autoritarias e inconstitucionales, y copando los poderes públicos con funcionarios dóciles a sus designios, arropando todo eso con un manto legal. Ya no podrán seguir aprobando leyes habilitantes, leyes orgánicas ni de ningún tipo, ni nombrando más magistrados, fiscal, defensor, rectores electorales, contralor, ni directores del Banco Central que sean sumisos a la cúpula del gobierno; tampoco imponiendo convenios internacionales sólo beneficiosos para sus aliados políticos del exterior, muchos de los cuales han sido hasta ahora ruinosos para Venezuela. Para lograr esta contención, a la oposición democrática le bastará con permanecer firme y unida. Opino que por ser esenciales y factibles, la capacidad para el logro permanente de estos objetivos tácticos debe preservarse con prioridad, y no ser puesta en riesgo por impaciencia. ¿Que el madurismo tratará de romper esa contención recurriendo a toda suerte de trampas y piruetas? Eso es de esperar, pero la tendrá cada vez más difícil.

Control: estos objetivos tácticos tienen un grado mayor de dificultad porque se trata de hacer algo, en sentido positivo, y no sólo de impedir que se cometan abusos legislativos. Se resumen en forzar al gobierno actual a cumplir su obligación de rendir cuentas, lo cual será difícil pero perfectamente factible de inmediato mientras el madurismo quiera salvar la cara ante el país y ante el mundo. Cualquiera, partidario del gobierno o no, entenderá que se cite a un ministro para pedirle cuentas, y reprobará la negativa del gobierno a entregarlas. Tampoco la consecución de este objetivo táctico debería ser puesta en riesgo por impaciencia, o por la dispersión de las fuerzas democráticas en cuanto a los temas y asuntos más importantes a enfocar. Opino que debe darse prioridad a los temas cuyo control podría redundar en una mayor reducción del despilfarro y en una mejoría temprana de la economía popular y los servicios públicos esenciales. Unidad, foco y persistencia serían los requisitos más importantes para tener éxito en estos objetivos.

Corrección: aunque son objetivos tácticos que también deben emprenderse en lo inmediato, requieren estar conscientes de que su logro en última instancia dependerá generalmente de que quienes están ahora en funciones ejecutivas (nacionales, regionales o locales) acepten, o se vean forzados a aceptar, las normas legislativas que se produzcan. Por eso mismo, sería contraproducente producir gran cantidad de leyes cuyos resultados la gente podría no ver pronto cumplidos, porque eso podría ocasionar desgaste político a las fuerzas democráticas que liderarán el parlamento. En este caso, enfocarse bien en un conjunto definido de leyes de alto impacto para corregir los desaguisados legislativos del régimen, será esencial. Creo que la prioridad inicialmente debería estar en cambiar las leyes que limitan los derechos humanos (expresión y libre tránsito, y cadenas oficiales, por ejemplo) y en las que asfixian la economía y han favorecido su monopolio por las burocracias gubernamentales. En cuanto a leyes laborales, no creo conveniente enfocarse ahora en un asunto como el de las prestaciones sociales, que es un problema económico sobre todo por el efecto que sobre ellas tiene la inflación, y no tanto por la ley misma; en cuanto a la inamovilidad laboral, un cambio de la inamovilidad personal por la inamovilidad numérica podría ser una fórmula de transición que sería bien acogida por casi todos los sectores en el mundo del trabajo, y tendría un significativo impacto en la productividad, el ambiente laboral y la virtud ciudadana.

Cambio político: no es uno, sino el logro de múltiples objetivos tácticos los que conducirían a una transición a la plena democracia en Venezuela. Por su complejidad, y por los múltiples factores de poder en ellos envueltos, no creemos manejar todos los elementos que harían falta para proponer una jerarquización de dichos objetivos tácticos. Sin embargo, creo que todos coincidimos en que los objetivos estratégicos son la democratización político institucional y la recuperación socio-económica del país. A corto o mediano plazo, eso pasará por un cambio de gobierno; y aunque hacía allá tenemos que tener orientada la visión estratégica, no creo que un cambio inmediato de gobierno sea un objetivo táctico, comenzando 2016, de mayor importancia que un bien acordado conjunto de objetivos que aseguren la contención de este gobierno autoritario, y el control y corrección de sus más importantes desaguisados políticos, legislativos y administrativos. Que nadie pierda la cabeza. Venimos nadando bien, no empecemos a chapotear.

Maracaibo, 2 de enero de 2016

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HISTORIA BREVE DE PERIJÁ N° 20

Iglesia de Nuestra Señora del Rosario

Iglesia de Nuestra Señora del Rosario

28 DE FEBRERO: 270 AÑOS DE LA IGLESIA DE LA VILLA DE PERIJÁ

“Celebróse la colocación y dedicación de esta nueva Iglesia de la Villa de Nuestra Señora del Rosario hoy día 28 de febrero de 1745. Asistieron a esta función los ministros eclesiásticos siguientes: Don Antonio Nicolás de Andrade, Cura de dicha villa, don Ignacio Joseph Peres de Pineda, su coadjutor, el muy R.P. fray Silvestre de Lavata, Prefecto de estas Misiones, y otras personas religiosas y seculares con todo el vecindario” (1, 2, 3) 

Así rezaba textualmente la nota inserta en la primera hoja del libro de bautismos de la Villa del Rosario, citada por Monseñor Mariano Martí, Obispo de Caracas, en la relación que hizo de su visita a Perijá en 1775; refiere también el obispo que la primera partida inserta en los libros parroquiales era una de entierro, fechada en octubre de 1724, y que la primera de bautismos fue asentada en marzo de 1728 (1, 2). Obviamente, estas partidas hoy desaparecidas fueron asentadas en la primera Villa del Rosario, establecida por Don Juan de Chourio en las cercanías del río Apón a partir de 1724. Allí existió entonces una modesta Iglesia construida de bahareque y techada de palma (4). En cambio, el templo erigido por el fundador en la nueva y definitiva ubicación que tendría la Villa del Rosario tenía una sólida construcción. Aunque según un informe del cabildo (5) estaba ya acabado en febrero de 1744, no sería sino hasta un año más tarde cuando fue solemnemente dedicado a la Virgen del Rosario. En un inventario realizado poco tiempo después el padre Andrade, su Cura Párroco, refiere que “… está decentemente adornada la Santa Iglesia Parroquial que el fervoroso celo del señor Cabo Principal Don Juan de Chourio ha hecho fabricar de tal tamaño y costo cual no se habrá visto otra en ninguna primera fundación de estas Indias…” En ese inventario se menciona entre otras cosas “… una imagen linda y hermosa de Nuestra Señora del Rosario de pincel que trajo de España” el fundador (6).

Una de las descripciones más completas de la iglesia parroquial en sus primeros años la encontramos en un informe del cabildo realizado en enero de 1751, que rezaba: “… la Santa Iglesia Parroquial de treinta varas de largo y dieciocho de ancho con su cañón principal y una nave a cada lado, éstas a medio enladrillar y el cañón principal todo entero, las paredes de piedra labrada y todo el techo de alfarería y tablazón de cedro cubierta de teja, con su sacristía… y bautisterio… en que se encierra la pila bautismal que es de piedra labrada, con sus cementerios todos cercados de tapial, su espadaña o campanario en que están tres campanas fijadas, de piedra de sillería de muy pulida obra…” (7) 

Imaginamos la ceremonia de dedicación de la iglesia el 28 de febrero de 1745 (ahora se están cumpliendo 270 años) como un evento muy concurrido que contó entre sus asistentes al fundador Don Juan de Chourio y a varios caballeros principales de Maracaibo que le acompañaron a Perijá en esos días, así como a las autoridades y mayordomos que Chourio tenía destacados en la villa para representarle en su autoridad como Cabo principal y para adelantar los trabajos de edificación de la nueva villa (8). Un hecho curioso y significativo es que apenas una semana después de este evento las autoridades civiles y religiosas emprendieron por iniciativa de fray Silvestre de Lavata varias expediciones simultáneas a la sierra de Perijá, destinadas a procurar el asentamiento de los grupos indígenas de la zona en los pueblos misionales que tenían establecidos los frailes capuchinos al pie de la serranía. Una de estas expediciones, dirigida hacia el sur para establecer un pueblo de indios chaques en las cercanías del lugar donde más tarde surgiría la actual ciudad de Machiques, terminó de manera desafortunada y acarreó la muerte de Agustín de Zepeda, personaje que ha permanecido en nuestra memoria histórica como “el tío Agustín” (8).

BIBLIOGRAFÍA:

  1. Peña Vargas, Ana Cecilia. Nuestra Señora del Rosario de Perijá. Documentos para su Historia 1722-1818. Serie Fuentes para la Historia Colonial de Venezuela, Vol. 239-241. Biblioteca de la Academia Nacional de la Historia. Caracas, 1998. Tomo III, pp.326-342
  2. Laurenz, Marcelino. La Villa de Nuestra Señora del Rosario de Perijá. Fundación, Pacificación. Venezuela, 2005. 366
  3. Romero González, Nerio Enrique. Fundadores en Perijá. De las Razas al Gentilicio. Primera edición. Maracaibo (Venezuela) 2014. pp.167, 189, 194.
  4. Romero González, Nerio Enrique. Fundadores en Perijá. Mestizos, migrantes y guerreros. Primera edición. Maracaibo (Venezuela) 2009. pp.84, 110, 117.
  5. Peña Vargas, Ana Cecilia. Obra citada, Tomo II, p.335
  6. Ídem, Tomo II, pp.381-387.
  7. Ídem, Tomo II, pp.401-421.
  8. Romero González, Nerio Enrique. Fundadores en Perijá. De las Razas al Gentilicio. Obra citada, pp.185-189.
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Historia breve de Perijá N° 19

Croquis de la villa de Perijá en 1751 (vista parcial)

Croquis de la villa de Perijá en 1751 (vista parcial)

LA PRIMERA CASA DE CABILDO

La Villa del Rosario, primer asentamiento poblacional hispano que logró estabilizarse y permanecer en la región de Perijá, encontró su ubicación definitiva en un lugar antiguamente conocido como Operapán. Fue oficialmente mudada allí en 1744 desde su sitio en las cercanías del río Apón, más al sur, donde fue originalmente establecida en 1724 (1). Documentos oficiales que describen el estado de la fundación de la nueva villa, fechados en 1744 y 1748, dan cuenta de que había sido delineada la plaza, edificada la nueva iglesia y construidas muchas de sus casas, pero no mencionan nada sobre la construcción de la casa de cabildo (2).

Es en febrero de 1751 cuando dos informes dan cuenta de esta edificación, afirmando que estaba “perfectamente acabada, bien fuerte y lucida” (3). Uno de estos informes nos ofrece algunos detalles de la primera casa municipal: tenía 25 varas (unos 20 metros) de frente a la plaza, en donde había un portal de 5 varas (unos 4 metros) y cuatro ventanas “puestas con igualdad, que le dan bastante lucimiento”, de 1.60 metros de alto por 80 centímetro de ancho. Estaba construida sobre horconería de vera, “que es incorruptible”, y sus paredes de piedra estaban “cubiertas de mezcla de cal para el resguardo de las aguas”. El techo era “de maderas muy permanentes cubiertas de teja”. Contaba con una sala de unos nueve metros de largo por cinco de ancho, y a su lado un cuarto mediano con cerradura en su puerta, en el que se guardaban en un cajón todos los papeles “debajo de tres llaves, en conformidad de la Real Disposición”. Tenía además “dos cuartos para gente decente” [sic], un cuarto para habitación del carcelero y un calabozo “para prisión de facinerosos de delitos graves” (3). El informe de 1751 del cabildo que contiene todos estos detalles lleva la firma de los alcaldes ordinarios Don Joseph de Urreistieta y Don Pedro Joseph Duarte, y de los regidores Don Joseph de Alcayde Chavarría y Don León de Larrazábal. El croquis de la villa remitido al rey ese año de 1751 ubica dicha casa de cabildo en la cuadra sur de la plaza (4).

Hay dos aspectos de la anterior descripción que nos han resultado particularmente curiosos o interesantes. Uno es el hecho de que los documentos municipales se guardaban “debajo de tres llaves”, disposición que parece destinada a que su manejo y cuidado no fuesen confiados a una sola persona; es posible que dichas tres llaves estuviesen en poder de los dos alcaldes y alguno de los regidores. Por otra parte, que además del calabozo destinado a los prisioneros peligrosos hubiese “dos cuartos para gente decente”; es posible que estuvieran destinados a alojamiento de visitantes, pero también que funcionaran como lugar de prisión de los vecinos del número o individuos principales de la villa, en caso de que fueran detenidos. Sería muy interesante conocer más detalles del funcionamiento de la casa municipal en la etapa fundadora. Quizás investigaciones adicionales nos lo permitan.

BIBLIOGRAFÍA:

1)  Romero González, Nerio Enrique. Fundadores en Perijá. De las razas al gentilicio. Capítulos 11 y 12.  Primera edición. Maracaibo (Venezuela) 2014.

2)  Peña Vargas, Ana Cecilia. Nuestra Señora del Rosario de Perijá. Documentos para su Historia 1722-1818. Serie Fuentes para la Historia Colonial de Venezuela, Vol. 239-241. Biblioteca de la Academia Nacional de la Historia. Caracas, 1998. Tomo II, pp.335-337, 347-348 y 398-399.

3)  Ídem, Tomo II, pp.403 y 419-421.

4)  Archivo General de Indias, Sevilla, España. Mapas y Planos – Venezuela, 133. Año de 1751.

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