METRO DE MARACAIBO: Un milímetro por año

NERIO ENRIQUE ROMERO| EL UNIVERSAL (Versión digital) Caracas, Sábado 17 de septiembre de 2011

En el año 98 o 99 en las avenidas de Maracaibo había unos pequeños pero bonitos carteles en los que uno podía ver cómo las diferentes líneas del Metro que estaban proyectadas se extenderían por toda la ciudad. El proyecto y su ejecución eran dirigidos por la alcaldía municipal (con apoyo financiero del gobierno central, por ser una obra de gran envergadura) y se estimaba su culminación para el año 2005. El hecho de ser un metro elevado era muy estimulante, al menos en mi caso, porque pensaba que eso le agregaba el valor de ser una especie de gran mirador ambulante de nuestra ciudad, como ocurre en Medellín. Pero… al día de hoy, ese proyecto sigue siendo un sueño para los marabinos. Solo en el 2006, justo el día antes de las elecciones presidenciales, vimos por cadena nacional a un candidato a la reelección ataviado con chaqueta roja conducir el primer vagón, en abierta violación de la normativa electoral que prohíbe el proselitismo 72 horas antes de los comicios; lo condujo brevemente, en el corto trayecto que habían construido (al cual la chispa marabina llama “el centímetro”) y el cual, y un poquito más, es el mismo que existe ahora en el 2011.

La gente se ofrece a sí misma explicaciones para la actitud del actual Presidente hacia esta obra tan necesaria: sería un castigo para el Zulia desde el Olimpo centralista enviado como un rayo por este Zeus autoritario, por elegir repetidamente gobernadores que no son de su séquito. En verdad, es cuesta arriba encontrar explicaciones razonables, sobre todo cuando vemos desfilar por su boca tantos miles de millones de dólares cuando habla del Fonden y de otros bolsillos de su roja chaqueta. Pero es más difícil explicar la relativa indiferencia de la dirigencia política zuliana (tanto oficialista como opositora) ante esta actitud del actual gobierno y el larguísimo retraso de la obra. Y junto a la de los políticos, la actitud también pasiva de la dirigencia gremial, empresarial, laboral, estudiantil, universitaria y hasta vecinal. Pensando en ello, creo encontrar una explicación:

La dirigencia de todos esos sectores (las llamadas “fuerzas vivas”) no padece verdaderos problemas de transporte. Transitar por la ciudad en vehículos particulares (sean lujosos o de clase media) con eficientes aires acondicionados, resulta todavía relativamente cómodo, a pesar de los huecos y semáforos rotos. Todavía no tenemos la pesadilla diaria de colas de tránsito interminables como las de Caracas; menos aún los altos funcionarios, que llevan delante policías motorizados deteniendo el tráfico para que pasen ellos, que siempre parecen estar más apurados que el ciudadano común. Toda esa gente, esa minoría, quizás ni se acuerda de que hace falta construir el metro.

Pero… ¿qué pasa con los cientos de miles de ciudadanos que dos, tres y hasta cuatro veces al día tienen que desplazarse en carritos, busetas y hasta “chirrincheras”, apretujados, de pie, acalorados, y aturdidos por música estridente en algunos casos, haciendo dos y hasta tres trasbordos? Estos sí necesitan un sistema metro, pero están siempre azorados por llegar al quince y último, acosados por ese implacable impuesto paraestatal que es la inflación, o cuidándose de que no los roben.

La esperanza está, entonces, en que toda esa mayoría, liderada por sus asociaciones de vecinos, consejos comunales, centros de estudiantes y sindicatos, caiga en cuenta y asuma la actitud que corresponde en un caso como éste, que no puede ser otra que la indignación. La presión popular por un sistema de transporte masivo moderno, cómodo y rápido (sistema que además ya está proyectado técnica y financieramente) que haga que sus horas de descanso sean para el descanso y no para el vía crucis del transporte actual, aún no aparece… ¿qué estará esperando la gente? No sabemos, pero tendrá que llegar esa indignación, y entonces toda la dirigencia, pero especialmente la política tendrá que amarrarse los pantalones y tomar este asunto en serio, porque en él va la calidad de vida de más de un millón de personas. Incluyendo la actual dirigencia opositora, pasmosamente inmóvil frente a este problema, y que quizás entonces ya esté al frente del gobierno.

Médico y profesor universitario
romeronerio@hotmail.com
@romeronerio

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Acerca de derechodepalabra

Nerio Enrique Romero González: Médico de familia y profesor universitario. Aficionado al estudio de la historia, incursionando en ese campo, investigando y publicando
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Una respuesta a METRO DE MARACAIBO: Un milímetro por año

  1. Excelente su blog!

    Disfruto mucho al leerlo por su lenguaje respetuoso pero con la dosis precisa de humor. Muchas gracias por compartir sus interesantes análisis.

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