STEVE JOBS: LOS MILLONES DE UN REVOLUCIONARIO

NERIO ENRIQUE ROMERO| EL UNIVERSAL (Versión digital) Caracas, sábado 8 de octubre de 2011

Acaba de morir Steve Jobs. Sus aportes a la humanidad, a través de su actividad empresarial, quizás no pueden cuantificarse: él ayudó a dar un salto cualitativo a las gentes de todas las razas, nacionalidades y categorías sociales. A través del avance de la tecnología informática realizados por Apple (computadoras personales, teléfonos inteligentes, etc.), y de la industria del entretenimiento (Pixar, etc.) ayudó a aumentar exponencialmente la utilidad de las herramientas de trabajo (administración, cómputo, diseño, arte, educación, investigación, información, conectividad) y a facilitar la vida y la eficiencia-eficacia de miles de millones de personas. La mayor parte de ese aporte al progreso humano lo hizo desde Apple, empresa que fundó en 1976 en el garaje de su casa.

La farándula lo retrataba a menudo como un supermillonario, gringo además, y eso despertaba a menudo al envidioso ignorante que muchos autodenominados “revolucionarios”, especialmente latinoamericanos, llevan (o hemos llevado) por dentro. Expresiones como: “¿qué va a hacer una sola persona con tanto dinero?”. “¿Por qué no lo dona a los pobres?”. “¿Cómo es posible que se permita acumular tanto capital, a costa del trabajo de los demás?”. “Esta es la típica concentración de la riqueza en pocas manos, propia del capitalismo”. Tales comentarios y falacias, que todos habremos oído, ameritan algunos comentarios, a propósito de esta fecha memorable de la muerte de Steve Jobs:

1) Al momento de morir, el patrimonio de Jobs se calculaba en 7.000 millones de dólares. ¿Es eso mucho? Comparémoslos con otras cifras: a) En un solo año, los 100.000 barriles diarios de petróleo que Venezuela envía a Cuba equivalen a 3.600 millones de dólares, más de la mitad de la fortuna atribuida a Jobs después de una vida de trabajo en una empresa con operaciones comerciales en todo el mundo; b) Según un cálculo muy conservador el gobierno de Venezuela, un país pequeño, recibiría en un sólo año 28.000 millones de dólares (estimando vender 1.5 millones de barriles diarios a $ 50 c/u).

2) Los 7.000 millones de Jobs no son dólares que estén en unas cuentas a su disposición, para “comérselos o bebérselos” a su real saber o entender. Son inversiones que están aplicadas al trabajo de sus empresas, para continuar desarrollando tecnología para la humanidad y actividad económica en todo el mundo. Esa es la manera en la que existen las mayorías de las fortunas de quienes cierta izquierda acostumbra llamar “ricachones”. Ningún empresario rico tiene su fortuna bajo el colchón, ni puede consumirla personalmente sino en una mínima parte. Además, piénsese en estos datos: Apple, su empresa, tuvo ventas por 27.000 millones de dólares en un sólo trimestre del 2010 (cuatro veces el patrimonio de Jobs, ganado durante toda una vida). Y el PIB mundial en el año 2010 fue de 76 trillones de dólares (11.000 veces ese patrimonio).

3) Finalmente, ¿cuánto ha ganado la humanidad gracias a la iniciativa, empuje y trabajo de Jobs y de muchos empresarios como él, de todas las nacionalidades? Eso es sencillamente incalculable. Gente como Jobs no necesitaría regalar ni un centavo a nadie para decir que fue un benefactor de la humanidad.

Estas ideas no pretenden ser patente de corso para los empresarios del mundo (industriales, tecnológicos, financieros, etc.). Hoy en día todos sabemos que la libre iniciativa económica, que debe ser promovida, debe tener límites y reglas que la encaucen, pero no concebidos para ahogarla y liquidarla, sino para evitar los abusos que se producen dentro de ella (el principal de todos, el monopolio). La libre iniciativa es el motor principal del trabajo, el desarrollo tecnológico y la mejora de las condiciones de vida de la humanidad.

Personas como Steve Jobs son verdaderos revolucionarios. Si alguien se animara a juntar los posibles aportes de varios autodenominados “revolucionarios” de nuestra época (Castro, “Che” Guevara, Chávez, Mugabe, Gadafi, Lukashenko, etc.) para compararlo a la obra de Jobs, el resultado sería patético.

Médico y profesor universitario

romeronerio@gmail.com

Twitter:@romeronerio

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Acerca de derechodepalabra

Nerio Enrique Romero González: Médico de familia y profesor universitario. Aficionado al estudio de la historia, incursionando en ese campo, investigando y publicando
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