EL NECESARIO INFORME MÉDICO

NERIO ENRIQUE ROMERO | EL UNIVERSAL (Versión digital) Caracas, lunes 31 de octubre de 2011

Nadie podría negar a Chávez, como ciudadano, el derecho a la privacidad en sus asuntos personales, entre éstos, aquellos relacionados con su salud. Pero como actual presidente y aspirante a la reelección, está obligado a informar públicamente y con claridad sobre la enfermedad que padece. Como mínimo, tiene esa obligación moral. Es posible que también sea una obligación legal. Ahora bien, ¿qué aspectos debería incluir una información clara a la ciudadanía?

Tratándose de cáncer, tratado ya con cirugía y quimioterapia, hay tres aspectos claves, que sus médicos tratantes ya deben conocer con precisión: 1) El tipo de tumor según el órgano (o estructura) de origen y tipo de células que lo componen. El cáncer no se comporta de la misma manera en diferentes órganos, siendo muy variable su agresividad, desde casos que ocasionan la muerte en cuestión de meses hasta los que permiten largos años de sobrevida. Y dentro de cada órgano, el tumor también tiende a evolucionar de diferente manera según el tipo de células que contiene (a esto se le llama tipo histológico); 2) La extensión local y/o general del tumor, es decir, si está limitado a la estructura del órgano de origen o si se ha extendido, ya sea a los tejidos vecinos u otros órganos distantes a través de los vasos sanguíneos y/o linfáticos; y 3) La respuesta de la enfermedad al tratamiento, en cuanto a la desaparición o no del tejido tumoral del órgano de origen, y de otros órganos o estructuras a los que se hubiese extendido.

Estos tres aspectos son claves, y en especial los primeros dos mencionados, para estimar la probabilidad de que el paciente llegue a estar libre de enfermedad y sus complicaciones (y por cuánto tiempo); y para estimar la probable supervivencia de la persona. Es decir, el pronóstico. Este siempre es aproximado, y aunque puede depender en parte de otros factores (como el estado general del paciente y factores psicosociales), por lo general permite estimar dentro de ciertos límites de variabilidad y condiciones la salud y la supervivencia futuras. En el caso del actual presidente, ninguno de los tres aspectos ha sido informado con claridad: una declaración del propio afectado desde La Habana afirmando de manera genérica que “se habían encontrado algunas células cancerígenas”, y posteriores afirmaciones suyas diciendo que “ha nacido de nuevo” y que “ya el cáncer desapareció”, no son suficientes para que los ciudadanos sepamos con claridad cuál es ahora su estado de salud, y cómo podría evolucionar (ni siquiera en el futuro cercano).

Llegamos a pensar por momentos que una rueda de prensa ofrecida por médicos del Hospital Militar de Caracas daría por fin al país la información clara y precisa que la situación amerita, pero esto tampoco ocurrió: ellos se limitaron a repetir lo que el paciente ya había dicho y a descalificar la condición de informante creíble de otro médico que días antes había declarado sobre un probable pronóstico sombrío. El resto de la información que la ciudadanía ha recibido últimamente no ha cumplido sino el efecto de “tierrita en los ojos”, para tranquilizar a los seguidores políticos del paciente y nublar la percepción de la situación al resto de la opinión pública: manifestaciones optimistas del afectado, actos religiosos (cristianos, tradicionales africanos, etc.), declaración de júbilo en homenaje a José Gregorio Hernández (quien pretendidamente habría hecho un milagro), etc. Pero la información clara y precisa que daría un informe médico responsable sigue brillando por su ausencia.

Los venezolanos necesitamos ese informe médico. Empezando por los seguidores del actual presidente, quienes podrían conocer cuál es la probabilidad de seguir contando con él (al menos a corto y mediano plazo), y considerar la posibilidad de promover liderazgos sustitutos si lo considerasen necesario, a través de una discusión en la que todos sepan el terreno que pisan y se pueda enfrentar la manipulación de cogollos políticos y militares que manejen información privilegiada. En la misma situación se encuentran los factores de oposición, los electores en general y las instituciones: el secretismo sobre el asunto hace recordar la frase del Libertador según la cual en la oscuridad lo que se mueve no es precisamente la virtud. Y como el actual presidente ha dicho que aspira a reelegirse en el 2012, en estas condiciones una eventual candidatura suya tendría sospechas de oferta engañosa. El país necesita un informe médico oficial sobre su enfermedad que contenga información precisa al menos sobre los aspectos ya mencionados: origen del tumor y tipo de células que lo conforman, existencia o no de extensión local o general del tumor (y pruebas que la descarten o confirmen), y respuesta de la enfermedad a la cirugía y quimioterapia. Con esa información y la ayuda de los expertos, todos podrán hacerse una idea sobre el pronóstico, como la tienen los paraguayos y brasileños sobre el de sus presidentes Lugo y Rouseff. ¿Por qué Venezuela no? ¿No es aún una democracia?

Médico y profesor universitario

romeronerio@hotmail.com

Twitter: @romeronerio

Anuncios

Acerca de derechodepalabra

Nerio Enrique Romero González: Médico de familia y profesor universitario. Aficionado al estudio de la historia, incursionando en ese campo, investigando y publicando
Esta entrada fue publicada en Política y sociedad. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s