CONTROVERSIAS SOBRE EL SINDROME WINSTON

NERIO ENRIQUE ROMERO | EL UNIVERSAL (Versión digital) Caracas, sábado 17 de diciembre de 2011

En un artículo anterior buscamos llamar la atención sobre la gravedad del hecho de que la participación de un animador considerado como opositor en un concierto musical organizado por el gobierno haya dado lugar a una tormenta de mensajes que reflejan la polarización política extrema que vivimos: expresiones que iban desde el reclamo decente pero airado, a la burla y el insulto, elevaron algo rutinario y normal en cualquier país democrático a la categoría de polémica nacional. Muy preocupante nos pareció la tendencia a colocar al conocido animador en una condición despreciable y a endilgarle epítetos denigrantes por el sólo hecho de participar.

Fue interesante leer los comentarios de los lectores, y decidimos revisar con detenimiento los últimos treinta de ellos, que elegimos por ser los más accesibles y reflejar, grosso modo, el contenido de los otros cuarenta. Analizándolos pudimos identificar que había tres tipos: los que expresaban acuerdo con el autor partiendo de un punto de vista oficialista (4), los que mostraban acuerdo desde un punto de vista opositor (12, de los cuales 3 eran casi neutrales), y los que de manera muy decidida discrepaban de este autor y/o censuraban la participación de Winston Vallenilla en el concierto (14). Es obvio que los mensajes representaban mayormente a la población opositora. Hoy comentaremos de manera resumida las ideas expresadas por cada grupo, con especial énfasis en el tercero.

Quienes expresaron posturas pro-chavistas insistían en que “el síndrome Winston” (en especial la tendencia a excluir y denostar de personas por no compartir sus ideas) es un mal del que sufre la oposición venezolana. Alguno lo atribuyó al “envenenamiento” de los medios de comunicación; otro expresó que el racismo, clasismo y xenofobia caracterizaban al hoy sector opositor desde hace mucho tiempo y que la presencia de Chávez en el gobierno no ha hecho sino desnudar esa realidad. A éste yo diría que aunque existen esas posturas en nuestra sociedad, no son significativas en intensidad y extensión, y además, que no son exclusivas de gente de oposición. Un tercer comentario pro-chavista enfatizó el hecho de que la oposición condenaba cualquier éxito del gobierno (también es un fenómeno de dos vías, diría yo), y nos dio a los opositores lo que yo considero una verdadera campanada: dijo que menospreciar a quienes simpatizan con Chávez, y tildarlos de “monos”, “marginales” y “tierrúos” (sic) era una conducta suicida que nos llevaría a la derrota. Mi reflexión al respecto: ¿hay que profundizar mucho para descubrir esta verdad? ¿No era eso lo que promovían muchos mensajes, sin querer, la noche del concierto del Celac, empujar gente hacia el bando de Chávez?

El segundo grupo desaprobaba la oleada de rechazo al animador Vallenilla, enfatizando su libre albedrío, su rol profesional, y la necesidad de tolerancia entre venezolanos. Algunos dijeron que denostarlo era actuar con el mismo patrón excluyente que criticamos al actual gobierno, lo cual era suicida para la alternativa democrática. Alguien dijo que ésta debe ayudar a nuestros compatriotas chavistas a “desaprender” el odio y el carácter sectario que ha logrado inculcarle su liderazgo. Algunos, Winston, dijeron que te respetaban pero que, por dignidad (especialmente por el caso RCTV) debiste buscar alguna excusa para negarte, y que con ese antecedente, tu participación no podía sino generar la indignación de mucha gente.

El tercer grupo, más grande, censuraba la participación de Winston Vallenilla en ese concierto con una amplia gama de tonos fuertes, insistiendo sobre todo en que era prestarse para un espectáculo que sólo buscaba enaltecer la imagen de un autócrata, y que era una conducta inaceptable e indigna considerando el antecedente de RCTV y los constantes insultos y humillaciones que el actual presidente inflige casi diariamente a amplios sectores de la ciudadanía venezolana. Unos pocos llevaron su crítica a registros más altos, hablando de venderse por dinero, traición a la patria, etc. Sobre estas expresiones, permítaseme expresar mis propias opiniones:

La dignidad de un venezolano de convicciones democráticas, opuesto al proyecto totalitario que Chávez aún tiene en marcha, no implica negarse a participar en toda actividad promovida por, o en relación con, el actual gobierno. Implica, eso sí, no vender el alma prestándose para las babosas adulancias al mandón o la intensificación del enfermizo culto a su personalidad que él mismo ha impuesto. Por cierto, hasta donde yo sé, eso no lo ha hecho Winston. Pero ¿tiene sentido despreciar a varios miles de jóvenes caraqueños que fueron a un concierto, la mayoría por ganas de escuchar su música favorita? Yo creo que no. Eso sería hacerle juego a la estrategia sectaria de dividir para dominar. Imaginemos a Carla Angola o Kiko Bautista haciendo una cuña por el ahorro energético, y apartando por un instante la ineptitud del gobierno en el tema eléctrico preguntémonos: ¿no es el ahorro energético un asunto de interés común? ¿Implicaría eso que Carla o Kiko están adulando al aspirante a presidente vitalicio o que renuncien a sus opiniones políticas? ¡Estoy seguro que no! En resumen, necesitamos retomar todos la lógica del interés común, y continuar sumando ¡No le regalemos a Chávez ni un voto más, ni más voluntades carcomidas por la exclusión o el desprecio!

El autor es médico y profesor universitario

romeronerio@hotmail.com

Blog: https://derechodepalabra.wordpress.com

Twitter: @romeronerio

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Acerca de derechodepalabra

Nerio Enrique Romero González: Médico de familia y profesor universitario. Aficionado al estudio de la historia, incursionando en ese campo, investigando y publicando
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3 respuestas a CONTROVERSIAS SOBRE EL SINDROME WINSTON

  1. Edvard Munch dijo:

    Estimado Sr. Romero: tanto su artículo anterior como el actual, parten de un error: Winston Valenilla NO es opositor. En 2008,muchos venezolanos recordamos con indignación cómo el animador NO se pronunció de manera contundente en contra del cierre de RCTV, de allí su poca presencia en las últimas horas de transmisión. Obvio, lo anterior no justifica la ola de insultos por su esperable participación en el concierto. El cierre de RCTV demostró la división política en el mundo de la TV, en aquél entonces quedó claro que Winston Valenilla, Franklin Virgüez y Mimí Lazo estaban en una acera, y Carolina Perpetuo y Fabiola Colmenares en otra. Pero era evidente que muchos artistas no querían pronunciarse políticamente pues temían por su trabajo, y unos cuantos obtendrían beneficios económicos del gobierno… ¿Hasta qué punto lo económico priva sobre lo político?

    • joserpir dijo:

      El venezolano solo tiene una elección, una economía, una ideología, una política: la que se dicta desde Miraflores. Con la excepción del 1%, el resto de los venezolanos dependemos del petróleo del Presidente. Es el único que tiene derecho a disponer de las divisas que entran al país. Así queda reducida la lógica del bien común: a garantizar la seguridad de la familia. Todo lo que se diga es una respuesta a la ira que se desprende de tal impotencia, o confesión de aceptar la sumisión. Invocamos la lógica democrática, pero nos aferramos al mismo orden político establecido desde la fundación de la república. Es un absurdo democrático al que muchos rehúyen utilizando paradojas. Cantamos loas a la libertad, pero nos entregamos a un presidente que deje de ser humano y se convierta en un devoto democrático. Así seguiremos hasta el final de los días, esperando al mesías para que nos traiga democracia.

  2. Escribí este artículo en diciembre de 2011, no en defensa de Winston Vallenilla, sino en defensa del derecho a trabajar, y como reacción ante lo que consideré insultos hacia Winston y hacia el público presente en un concierto juvenil, al que se calificaba simplistamente como chavista y se le denostaba con calificativos infames por parte de algunos twiteros que se identificaban como opositores demócratas. Volvería a hacer lo mismo en una situación similar, pero algo ha cambiado: lo que hoy puede calificarse como infame e insultante son los calificativos de Winston hacia el candidato presidencial de la oposición democrática, Henrique Capriles. Si pudiera ver a Winston le preguntaría: “Chamo, ¿cuál es trompo enrrollao que tú te traes desde hace tiempo? ¿Resentimiento? Quítatelo, eso enferma”

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