¿ES USTED UN CHAVISTA LIMPIO?

Nerio Enrique Romero / EL UNIVERSAL (Versión digital) Caracas, sábado 14 de Enero del 2012

La pregunta no se refiere a si carga o no algo en sus bolsillos. Se trata de la pretendida transparencia y pureza de este proceso político que han dado en llamar revolución. Porque hace pocas semanas el actual presidente dijo textualmente: “…hace 10 años no teníamos con qué y tuvimos que aliarnos tapándonos la nariz y caminando con el excremento hasta aquí (mientras se tocaba la nariz con su mano), a sabiendas… alianzas tácticas y de clases, que a veces son necesarias, el papel de las burguesías. No teníamos con qué, pero hoy sí tenemos”. Esa confesión del mandón (ha hecho varias de tenor similar otras veces), nos motiva a ciertas reflexiones:

Primero, que estas expresiones lamentablemente corroboran el carácter maniqueísta y sectario de la visión de la política que éste tiene: buenos vs malos, patriotas vs apátridas. En este caso llegó al extremo de utilizar el término “excremento” para referirse a “los otros”. Y éstos pueden ser sus adversarios de siempre, pero también (y a ellos se refiere en este caso) los aliados circunstanciales (sean aprovechadores de ocasión, seguidores obligados, o gente de buena fe que vio en su proyecto una real posibilidad de reducir la corrupción e injusticias).

Segundo, devela lo que podría haber sido para él la cacareada alianza cívico-militar (¿la recuerdan?) a la que denominaron bolivariana, y que derivó hacia lo que hoy llaman desembozadamente revolución socialista. Una alianza circunstancial, con todas las cartas marcadas, mientras lograba mayor adhesión popular y completaba el control de todas las instituciones que constitucionalmente tendrían la obligación de servir de contrapeso al abuso de poder de cualquier caudillo o funcionario, incluido el mandón actual. Por sus palabras citadas arriba, parece que considera que ya lo ha logrado.

Tercero, usted, amigo, podría tener su número y fecha marcados, dependiendo de la posible amenaza que represente si saltase la talanquera, por una parte, y de su capacidad para actuar  o no con total sumisión. Si representa una eventual amenaza tratarán de rebajarle el copete, y quizás es lo mejor que podría pasarle, para evitar que su salida vaya acompañada con acusaciones penales, apariciones estelares en el show del repartidor nocturno de basura de VTV, invasiones y/o confiscaciones, etc. (recordar caso Baduel); para ello, el gobierno echará mano de su archivo paralelo de rabos y rabitos de paja, que guarda celosamente y en donde probablemente estará el suyo. Si usted es simplemente un insumiso, o un sumiso con límites, pero con poco poder eventual, la patada con la que será echado probablemente sólo la sentirán usted y su familia, y quizás sus vecinos.

Cuarto, el asunto de la limpieza no se refiere únicamente a líderes políticos, militares y otros funcionarios, sino que abarca también a la llamada burguesía, incluida la proto-burguesía chavista (llamada por algunos boliburguesía). Piénsenlo bien algunos que han llegado al risible y adulante extremo de llamarse “empresarios socialistas”. Pueden ser útiles por ahora, pero la necesidad de consolidar el control de la economía va a llevar en algún momento (sería cuestión de tiempo) al inevitable dilema: ustedes o la camarilla gobernante. Ojalá hubiera en ese momento algún chance para ustedes, pero lo dudo. Naturalmente, me refiero a quienes tienen espíritu empresarial, no a los especuladores de maletín (esos siempre serán útiles para el mecanismo de la corrupción oficial, y sabrán retirarse a tiempo con todo y plata, y además, volver en el momento oportuno).

La quinta reflexión es para los chavistas comunes y corrientes, los “de a pie”. Este gobierno siempre estará “limpiándose”, pero eso no será sino la excusa para sus propias purgas políticas, o para explicar las deserciones que sufra. Y en cada oportunidad en la que tenga que “limpiarse” dirá que ahora sí, que ésta es la última vez, que los nuevos execrados o desertores eran “los últimos contrarrevolucionarios infiltrados”. Miremos hacia atrás y contemos cuántas veces lo ha hecho. Seguirá haciéndolo. La realidad es que en cada oportunidad el excremento quizás ya le haya subido más arriba de la nariz, porque en su afán de acumular y retener el poder absoluto tendrá que vender su alma al diablo muchas veces. Ahora mismo, el mandón debe estar montado en puntillas sobre varios ladrillos para evitar que la pestilente sustancia le impida respirar. Alguien dijo: “El poder corrompe, pero el poder absoluto corrompe absolutamente”.

Médico y profesor universitario

romeronerio@hotmail.com

Blog: https://derechodepalabra.wordpress.com

Twitter: @romeronerio  

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Acerca de derechodepalabra

Nerio Enrique Romero González: Médico de familia y profesor universitario. Aficionado al estudio de la historia, incursionando en ese campo, investigando y publicando
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