DIGA LA VERDAD… y CONVOQUE AL PSUV

NERIO ENRIQUE ROMERO / BienDateao.com, Maracaibo, viernes 11 de mayo del 2012

Su ausencia casi continua del país en los últimos tres meses da razones para pensar que sean ciertas las informaciones no oficiales que circulan, según las cuales la enfermedad está en una etapa metastásica con la consecuencia, entre otras, de que limita su capacidad para deambular; o que el equipo médico que lo trata habría decidido no continuar tratamiento de quimioterapia ni radioterapia por no poder esperar de éstos ningún beneficio. La opacidad informativa oficial respecto a su enfermedad, a casi un año de haberse ésta declarado, es cada vez más inaceptable tratándose de la salud del jefe del Estado, e implica tratar a los ciudadanos y electores como personas de poco juicio que por lo tanto no merecieran se les informe de manera clara y precisa. A pesar de no entender esa conducta suya, desconsiderada y manipuladora de la misma ciudadanía a la que usted antes denominó el “soberano”, vamos a formular posibles hipótesis con base en la poca información disponible y a plantearle lo que creemos se esperaría en cada una de un presidente y candidato que se autoproclame democrático, lo cual es aún su caso. Lo haremos yendo desde la mejor a la peor de las hipótesis:

La primera hipótesis parte de que su enfermedad no implique un riesgo muy alto de incapacidad o muerte en el mediano plazo (4 años, digamos). En ese caso, ¿por qué no aclararlo a través de un informe médico confiable? Eso serviría para a apuntalar la creencia de que goza de buena salud y daría confianza a sus partidarios y simpatizantes. Así que si éste fuera el pronóstico ¿por qué someter a ese sector de la ciudadanía venezolana a esta prolongada incertidumbre?

Segunda hipótesis: en caso de que su enfermedad tuviese un pronóstico apenas aceptable a corto plazo y le permitiese afrontar la campaña electoral como candidato, posiblemente ganar las elecciones e iniciar un nuevo período, cabría imaginar dos posibilidades: a) Que la enfermedad le pueda permitir gobernar por un período corto (digamos uno o dos años); y b) Que no le permita iniciar su período o gobernar más de unos pocos meses. En ambos casos, el país tendría que ir nuevamente a elecciones presidenciales, y cabría preguntarse si los costos de elecciones tan seguidas no constituyen un despilfarro y por lo tanto, una irresponsabilidad de su parte. Si éste fuera el pronóstico, ofrecerse para un nuevo período de seis años, ocultando la información que usted ya sabría, es simple y llanamente un engaño. Pregunto: ¿para beneficiar a quién?

Hipótesis tercera: que la enfermedad le permitiese afrontar la campaña electoral con limitaciones, y luego, semanas o días antes de la elección endosar su apoyo a un candidato sustituto elegido por usted (literalmente un “gallo tapado”, lo cual es profundamente antidemocrático). Si su pronóstico de salud fuese tan limitado como éste, creo que adoptar conscientemente esta táctica sería aún más deshonesto. Al igual que los dos casos de la segunda hipótesis, oferta engañosa.

Si la primera hipótesis, más favorable a su salud, es verdadera, usted sólo tendría que decir la verdad de manera transparente y amplia. El hecho de que continúe negándose a hacerlo, por lo tanto, hace pensar en la veracidad de alguna de las otras dos. En éstas, además de decir la verdad, se impone convocar a su partido a escoger un candidato sustituto que pueda ser de la aceptación de sus partidarios. Si no hay tiempo para elecciones primarias, entonces puede apelarse a un mecanismo de elección secreta de segundo grado (una convención nacional con delegados elegidos en las regiones y municipios, por ejemplo). ¿No cree Ud. que los miembros de su partido tienen derecho a participar en  la elección de su candidato, como dice la Constitución nacional? Si es usted el mismo que decía ser sólo “una brizna de paja en el viento”, ¿por qué ahora se consideraría imprescindible? ¿Piensa que son preguntas ingenuas, y por lo tanto desechables? Si ese es el caso, entonces opino que sería la comprobación más irrebatible del carácter totalitario y oligárquico de su proyecto político. Y eso tendrá las consecuencias que son de esperar: los grupos de poder militar y económico de su partido serían los que se peleen a dentelladas y en la oscuridad (como parece ya lo están haciendo), la candidatura.

Aclaro que no votaré por usted ni por su reemplazo. Y confieso que nunca he creído en su pretendida vocación democrática: me bastó que debutara con un golpe de estado y continuara, una vez elegido presidente, cambiando la constitución para establecer la reelección, alargar el período presidencial y reservarse todos los ascensos militares ¡Dígame si no era ya para verle las costuras! Pero como aspiro a vivir en un país democrático, me considero en el deber de actuar y exigir como si le creyera. En resumen: diga la verdad y (según cuál sea ésta) convoque a su partido a elegir, limpiamente, otro candidato. A veces, un paso al costado constituye un gesto de grandeza. Cualquier otra cosa sería un engaño, o quizás peor aún, la más grave de sus violaciones de la constitución.

romeronerio@hotmail.com

Blog: https://derechodepalabra.wordpress.com

Twitter: @romeronerio

Anuncios

Acerca de derechodepalabra

Nerio Enrique Romero González: Médico de familia y profesor universitario. Aficionado al estudio de la historia, incursionando en ese campo, investigando y publicando
Esta entrada fue publicada en Política y sociedad. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s