EL VOTO MENOS PENSADO

NERIO ENRIQUE ROMERO | EL UNIVERSAL (Versión digital) Caracas, Jueves 11 de abril de 2013
¿Hemos pensado cuáles son las personas que están en nuestro entorno a quienes podríamos animar a votar por la alternativa democrática opositora frente al continuismo autoritario que encarna Maduro? ¿O estamos en esa situación en la que damos por sabido quienes están contra el “proceso” y quienes están a favor, y por lo tanto nos sentimos frente a éstos últimos como frente a un muro infranqueable, lo cual nos condena a mirarlos con suspicacia y a no conversar con ellos sobre política para evitar problemas? Si éste último es el caso, estaríamos aceptando la fotografía del país que le conviene al continuismo oficialista: 55 a 45, o si usted prefiere, 52 a 48, y asumiendo dicho cuadro como una situación petrificada, inamovible.
Soy de los que no creen en ese mito, porque para empezar no creo que quienes han votado hasta ahora por Chávez lo hayan hecho porque les falte inteligencia. Puede que les falte, sí, información adecuada para reaccionar intelectualmente ante las fantasías y mitos que el expresidente se ocupaba de promover durante horas y horas con sus peroratas. Pero allí tampoco queda la cosa. Como dice el padre Ugalde, la identificación de millones de personas, sobre todo las más humildes, con el astuto líder fallecido proviene de que logró hacerle sentir a muchos que él se preocupaba por ellos; y peor aún, que era el primero y el único en sentir sinceramente esa preocupación desde Bolívar para acá. Otra cosa es si objetivamente esa preocupación era sincera. Ese es un tema para mucha discusión, pero de ninguna relevancia para el reto electoral del 14 de abril. Porque ¿quién puede imaginarse que quienes llegaron a sentir genuino cariño por Chávez podrían en pleno duelo por su muerte cambiar su opinión acerca de él? Ese sería un cambio afectivo, más que cognitivo, que requiere algo más de tiempo. Lo cual no descarta que muchas de esas personas puedan estar dispuestas a considerar una opción distinta a la de Maduro.
En primer lugar porque fue el expresidente Chávez quien logró construir esa fuerte conexión afectiva con cerca de la tercera parte o mitad de la población. Chávez ahora no está, y aunque sus palabras ungiendo a Maduro no dejan de concederle a éste cierto aura de vencedor, más cierto es que esa conexión afectiva fue un fenómeno muy personal, y por lo tanto intransferible en su totalidad. Así que la ausencia de Chávez, si bien lamentable para su familia y amigos, paradójicamente trae consigo el beneficio de liberar a muchos espíritus del bloqueo mental que imponía la conexión afectiva con él. Muchas personas volverán ahora a sopesar las opciones políticas también con la cabeza, y bastante menos con el corazón.
Y el caso es que los problemas de la sociedad venezolana desgraciadamente están allí palpitando. Los tradicionales problemas de la pobreza, la inflación y la corrupción están ahora acompañados de otros: escasez de alimentos y productos, problemas de electricidad(nuevos), problemas de otros servicios públicos (agravados), desesperante inseguridad, infraestructura muy deteriorada, y un largo etcétera. Y muchos de los votantes repitientes de Chávez intuyen que el agravamiento de todos esos problemas, en una época de larga bonanza petrolera, es consecuencia de la mala gestión gubernamental. Sólo que encontraban hasta ahora psicológicamente la manera de evadir la obvia relación entre Chávez y esa mala gestión pública, culpando a su entorno: “Él se preocupa y quiere resolver todo, pero está mal acompañado”. Esa fue una frase repetida miles de veces por quienes se proclamaban como sus partidarios mientras protestaban, a veces violentamente, por la falta de solución a algunos de sus problemas. ¿Qué pensarán ahora muchos de esos venezolanos? Aunque eso no sea predecible, en la medida que pasen los días, la falta del prestidigitador que amarraba los afectos de muchos propiciará que salgan a flote otras actitudes ante el cuadro político del país.
Capriles parece que lo ha entendido muy bien: por eso trata con sutileza la memoria de Chávez y ataca con reciedumbre al gobierno que pretende atornillarse al poder. No cae en la estupidez de tratar a la masa que ha sido chavista como personas carentes de inteligencia, y busca canales de comunicación con ella. Eso debemos hacer en nuestro entorno todos los que creemos en la alternativa democrática: acercarnos a esas personas. A esas a las que no nos atrevíamos a hablarles de política porque “no valía la pena, porque estaban comprados por unas migajas”. Uno puede realistamente suponer que al menos la cuarta parte de los votantes repitientes de Chávez están considerando qué hacer ahora frente al dilema Capriles vs. Maduro. Acerquémonos a ellos reiteradamente y con respeto, y hablémosles de lo positivo que puede esperarse de la opción que representa Capriles. Algunos de ellos van a sorprendernos: son los votos que nunca habríamos esperado.
Médico y profesor universitario
romeronerio@hotmail.com
Blog: https://derechodepalabra.wordpress.com
Twitter: @romeronerio

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Acerca de derechodepalabra

Nerio Enrique Romero González: Médico de familia y profesor universitario. Aficionado al estudio de la historia, incursionando en ese campo, investigando y publicando
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