“LOS MISERABLES”, DE CARLOS RAÚL HERNÁNDEZ

NERIO ENRIQUE ROMERO | EL UNIVERSAL (Versión digital) Caracas, Jueves 9 de mayo de 2013
Publicado también en Código Venezuela el 09-5-2013 http://www.codigovenezuela.com/2013/05/opinion/nerio-romero/los-miserables-de-carlos-raul-por-romeronerio
Paradójicamente, en un artículo reciente Carlos Raúl Hernández logra dibujar con trazos precisos la parte más sustancial de la psicología de la clase política oficialista venezolana, partiendo de la dicotomía buenos/malos propia del romanticismo literario que tan magistralmente encarnó Víctor Hugo en el siglo XIX. Para ello recurrió a figuras de la novela cumbre de dicho autor, “Los Miserables”, y especialmente a Jean Valjean, personaje que encarna la bondad, y a quien Carlos Raúl asocia con la Venezuela democrática y especialmente con los líderes políticos que la conducen en su resistencia frente al ensayo autoritario que padece.
Digo paradójicamente porque la dicotomía buenos/malos ya no es adecuada para describir la conducta de los seres humanos y la interacción en la que conviven. Hoy día nadie se come el cuento de que existan personas totalmente buenas y personas totalmente malas. En general aceptamos que la bondad y la maldad son en alguna medida nuestras dos caras, o por lo menos, partes de un continuum en el cual se mueven nuestra conciencia y nuestra conducta. La dicotomía buenos/malos que dibuja la literatura romántica, cuando salta de la ficción a la realidad, se transforma en conductas que dan origen, entre otras cosas, al sectarismo, el maniqueísmo, la intolerancia. Y estirada un poco más, a cosas peores: el racismo, el fundamentalismo, los nacionalismos criminales.
Creo que a pesar de esa paradoja, el recurso de Carlos Raúl a la dicotomía del romanticismo funciona muy bien porque dicha dicotomía está en la base psicológica del conflicto sociopolítico venezolano actual e inspira a los bandos en pugna, pero de manera dramática al que representa al oficialismo porque está también en sus raíces ideológicas. Por la sencilla razón de que un proyecto político que aspira al monopolio del poder como condición necesaria para su materialización no tiene otro remedio que recurrir a la dicotomía buenos/malos (“yo soy el bueno”) y a la estigmatización de todo lo que le sea distinto, al menos en el plano sociopolítico interno. En el cultivo de dicha dicotomía el expresidente Chávez fue un verdadero maestro, constante y perseverante, y es lo que explica la adoración casi irracional de muchos de sus seguidores porque ¿cómo podría lograrse algo así sino convenciendo a todos los que se pueda de que uno es el único bueno, el primero de la historia que se preocupa de verdad por todos, y de que todo lo que le precedió era maldad y más nada? Hugo Chávez se vendió a sí mismo como un Jean Valjean, encarnación de la bondad total en contraste con “ellos”, todos moralmente miserables. Y para desgracia de Venezuela, logró hacerlo con bastante éxito.
Pero, como afirma el pensamiento más moderno, entre la pretendida bondad total y la sobrevenida maldad no hay sino unos poquitos pasos que están al alcance de cualquier mortal. Y allí es donde paradójicamente la metáfora de los miserables que Carlos Raúl toma prestada de Víctor Hugo en su reciente artículo resulta particularmente afortunada para retratar el horrible rostro del autoritarismo totalitario que pretende arroparnos: un fin noble, la “igualdad”, y una causa trascendente, la “revolución”, terminan siendo la justificación para los más oscuros atropellos: políticos, militares, económicos, morales y hasta judiciales. Tiene razón Carlos Raúl porque, aunque en un análisis superficial pareciera pecar de maniqueísmo, apunta al pecado original de lo que en Venezuela hemos denominado chavismo. ¿Cómo podría evolucionar de otra manera un proyecto político cuyas primeras premisas son la negación de los diferentes y el desprecio del principio de pluralismo que afortunadamente consagra nuestra Constitución Nacional?
Médico y profesor universitario
romeronerio@hotmail.com
Blog: https://derechodepalabra.wordpress.com
Twitter: @romeronerio

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Acerca de derechodepalabra

Nerio Enrique Romero González: Médico de familia y profesor universitario. Aficionado al estudio de la historia, incursionando en ese campo, investigando y publicando
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