2016: CONTENCIÓN, CONTROL, CORRECCIÓN y CAMBIO POLÍTICO

Por: Nerio Enrique Romer0

Publicado en: Biendateao.com 4 de enero, 2016 http://biendateao.com/nerio-romero-2016-contencion-control-correccion-y-cambio-politico/

Un amigo en la cola del 6D me comentó con entusiasmo que lo primero que tenía que hacer la Asamblea Nacional a partir del 5 de enero era quitarle la octava estrella a nuestra bandera. Otro, por su parte, dijo que lo primero era  convocar un revocatorio al actual presidente. Escuché a muchos otros, sin embargo, decir que querían un parlamento que pusiera freno a los desmanes políticos y disparates económicos del actual gobierno, y condujeran con tino al país hacia un cambio en paz. Me siento en mayor sintonía con éstos últimos, no porque no quiera cambiar al gobierno, sino al contrario, porque no se ponga en peligro el cambio, que no está lejos. Diecisiete años de abusos de un régimen sin escrúpulos, que ha detentado un poder político, e incluso económico, absoluto, hacen que millones concibamos en nuestras mentes miles de cosas que son “lo-primero-que-hay-que-hacer”. Gran reto para la dirección política democrática: creo que tiene el complicado trabajo de ponerse de acuerdo en los objetivos tácticos más prioritarios para los próximos meses, y mantener el corazón caliente y la cabeza fría para persistir en ellos hombro con hombro. Objetivos tácticos que deben ser seleccionados en base a su factibilidad e impacto, en ese orden. A nuestro juicio, esos objetivos tácticos se resumen en cuatro categorías según el propósito que persiguen, y creemos que los propósitos, también en ese estricto orden de prioridad (no necesariamente orden cronológico) deben ser: contención, control, corrección y cambio político. La táctica, recordemos, es el arte de poner en orden las cosas. ¿Habrá algo que nos haga más falta ahora?

Contención: son los objetivos tácticos más inmediatos, más esenciales, más factibles, y serán de gran impacto. Buena parte de ellos pueden estar ya cumplidos al mediodía del 5 de enero, al no tener el madurismo el control del parlamento. Significa evitar que el actual gobierno continúe imponiendo normas autoritarias e inconstitucionales, y copando los poderes públicos con funcionarios dóciles a sus designios, arropando todo eso con un manto legal. Ya no podrán seguir aprobando leyes habilitantes, leyes orgánicas ni de ningún tipo, ni nombrando más magistrados, fiscal, defensor, rectores electorales, contralor, ni directores del Banco Central que sean sumisos a la cúpula del gobierno; tampoco imponiendo convenios internacionales sólo beneficiosos para sus aliados políticos del exterior, muchos de los cuales han sido hasta ahora ruinosos para Venezuela. Para lograr esta contención, a la oposición democrática le bastará con permanecer firme y unida. Opino que por ser esenciales y factibles, la capacidad para el logro permanente de estos objetivos tácticos debe preservarse con prioridad, y no ser puesta en riesgo por impaciencia. ¿Que el madurismo tratará de romper esa contención recurriendo a toda suerte de trampas y piruetas? Eso es de esperar, pero la tendrá cada vez más difícil.

Control: estos objetivos tácticos tienen un grado mayor de dificultad porque se trata de hacer algo, en sentido positivo, y no sólo de impedir que se cometan abusos legislativos. Se resumen en forzar al gobierno actual a cumplir su obligación de rendir cuentas, lo cual será difícil pero perfectamente factible de inmediato mientras el madurismo quiera salvar la cara ante el país y ante el mundo. Cualquiera, partidario del gobierno o no, entenderá que se cite a un ministro para pedirle cuentas, y reprobará la negativa del gobierno a entregarlas. Tampoco la consecución de este objetivo táctico debería ser puesta en riesgo por impaciencia, o por la dispersión de las fuerzas democráticas en cuanto a los temas y asuntos más importantes a enfocar. Opino que debe darse prioridad a los temas cuyo control podría redundar en una mayor reducción del despilfarro y en una mejoría temprana de la economía popular y los servicios públicos esenciales. Unidad, foco y persistencia serían los requisitos más importantes para tener éxito en estos objetivos.

Corrección: aunque son objetivos tácticos que también deben emprenderse en lo inmediato, requieren estar conscientes de que su logro en última instancia dependerá generalmente de que quienes están ahora en funciones ejecutivas (nacionales, regionales o locales) acepten, o se vean forzados a aceptar, las normas legislativas que se produzcan. Por eso mismo, sería contraproducente producir gran cantidad de leyes cuyos resultados la gente podría no ver pronto cumplidos, porque eso podría ocasionar desgaste político a las fuerzas democráticas que liderarán el parlamento. En este caso, enfocarse bien en un conjunto definido de leyes de alto impacto para corregir los desaguisados legislativos del régimen, será esencial. Creo que la prioridad inicialmente debería estar en cambiar las leyes que limitan los derechos humanos (expresión y libre tránsito, y cadenas oficiales, por ejemplo) y en las que asfixian la economía y han favorecido su monopolio por las burocracias gubernamentales. En cuanto a leyes laborales, no creo conveniente enfocarse ahora en un asunto como el de las prestaciones sociales, que es un problema económico sobre todo por el efecto que sobre ellas tiene la inflación, y no tanto por la ley misma; en cuanto a la inamovilidad laboral, un cambio de la inamovilidad personal por la inamovilidad numérica podría ser una fórmula de transición que sería bien acogida por casi todos los sectores en el mundo del trabajo, y tendría un significativo impacto en la productividad, el ambiente laboral y la virtud ciudadana.

Cambio político: no es uno, sino el logro de múltiples objetivos tácticos los que conducirían a una transición a la plena democracia en Venezuela. Por su complejidad, y por los múltiples factores de poder en ellos envueltos, no creemos manejar todos los elementos que harían falta para proponer una jerarquización de dichos objetivos tácticos. Sin embargo, creo que todos coincidimos en que los objetivos estratégicos son la democratización político institucional y la recuperación socio-económica del país. A corto o mediano plazo, eso pasará por un cambio de gobierno; y aunque hacía allá tenemos que tener orientada la visión estratégica, no creo que un cambio inmediato de gobierno sea un objetivo táctico, comenzando 2016, de mayor importancia que un bien acordado conjunto de objetivos que aseguren la contención de este gobierno autoritario, y el control y corrección de sus más importantes desaguisados políticos, legislativos y administrativos. Que nadie pierda la cabeza. Venimos nadando bien, no empecemos a chapotear.

Maracaibo, 2 de enero de 2016

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Acerca de derechodepalabra

Nerio Enrique Romero González: Médico de familia y profesor universitario. Aficionado al estudio de la historia, incursionando en ese campo, investigando y publicando
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